sábado, 31 de julio de 2010

Paul Kahle

Paul E. Kahle

Paul Ernst Kahle (January 21, 1875, Hohenstein - September 24, 1964, Düsseldorf) was a German orientalist and scholar.
He was born in East Prussia and studied orientalism and theology in Marburg. He attained his doctorate in 1898. He was a Lutheran pastor. He studied semitic philology in Cairo between 1908 and 1918. In 1918 he was promoted to a full professorship (Ordinary professor) at Gießen University, a chair previously held by Friedrich Schwally. In 1923 he switched to Bonn University, where he developed the Eastern Studies curriculum by adding a Chinese and a Japanese class.
Kahle migrated to England and the University of Oxford in 1939, having been dismissed from his University post in Bonn, owing at least in great part to the fact that he had a Polish rabbi (Yechiel Yaakov Weinberg) as an assistant. At Oxford he gained two further doctorates. During this period in Oxford he suffered the personal tragedy of his son Paul's untimely death.
Kahle returned to Germany after the war, where he pursued his research as Professor Emeritus. His principal academic renown is as editor of the Hebrew Bible.
Part of his work is published in the book What the Koran Really Says, edited by Ibn Warraq.

[edit] Works

  • The [[Cairo Geniza[1]]] (Schweich Lectures for 1941)
  • "The Arabic Readers of the Koran". Journal of Near Easter Studies 8.2 (1949), pp. 65
  • Bala'izah, Coptic Texts from Deir el-Bala'izah in Upper Egypt. London: Oxford University Press. 1954.
  • "A Gypsy Woman of Egypt in the Thirteenth-Century AD". Journal of the Gypsy Lore Society 29: 11-15. 1959.

[edit] External links

El Libro de Isaias

Libro de Isaías

 
El Libro de Isaías en una Biblia inglesa.

El Libro de Isaías es un libro bíblico del Antiguo Testamento y del Tanaj, que se incluye como primero de los denominados Libros proféticos.


[] Origen del nombre

El libro suele atribuirse a Isaías, el primero de los grandes profetas hebreos, razón por la cual lleva su nombre, aunque existen hasta tres estilos distintos, por lo que se presuponen tres autores distintos.

Isaías fue hijo de Amós. No debe confundirse con el profeta Amós, pues éste fue contemporáneo de Isaías, no siendo por tanto, su padre. El nombre de Amós era muy común entre los hebreos, lo cual indica que no sólo porque diga que era hijo de Amós quiera decir que se refiera al profeta Amós. Nació en o alrededor de 765 a. C. Fue llamado al profetismo en el año de la muerte de Azarías (Is. 6:1) y se convirtió en asesor de los reyes siguientes.

Tuvo dos hijos a los que puso nombres simbólicos: el del primero (7:3) alude a la liberación de Judá y el segundo (8:3) a la destrucción de los reinos de Siria e Israel.

[editar] Traducción del Libro de Isaías a la Septuaginta

Según la Carta de Aristeas fueron setenta los sabios judíos que en Alejandría, durante el reinado de Tolomeo II Filadelfo (285 a. C.-245 a. C.), comenzaron la traducción de la ahora llamada Septuaginta, únicamente con la traducción la Torá, es decir, el Pentateuco. El resto del Antiguo Testamento fue traducido al griego paulatinamente y los expertos estiman actualmente que la traducción del Libro de Isaías, fue hecha entre los años 150 y 130 a. C.[1] .

Hay algunas diferencias entre la traducción griega de la Septuaginta y las versiones hebreas y a su vez se han detallados las variaciones entre el texto masorético y la versión hebrea más antigua conocida del Libro de Isaías encontradas en Qumrán, entre los rollos llamados manuscritos del Mar Muerto[2] .

[editar] Traducción al griego del Tanaj

[editar] La anunciación

En Isaías 7:14, La Septuaginta coloca como profecía la venida de Emanuel. Sin embargo, en el texto masorético de la Tanaj hebrea este hecho está narrado en pasado:

Versión de la Septuaginta Versión masorética hebrea (Tanaj)
"Por tanto el mismo Señor os dará señal: He aquí que la virgen CONCEBIRÁ, y parirá hijo, y llamará su nombre Emmanuel".
διὰ τοῦτο δώσει Κύριος αὐτὸς ὑμῖν σημεῖον· ἰδοὺ ἡ παρθένος ἐν γαστρὶ ἕξει, καὶ τέξεται υἱόν, καὶ καλέσεις τὸ ὄνομα αὐτοῦ ᾿Εμμανουήλ·
"Esta joven HA CONCEBIDO (''harah''), y tendrá (en unos meses) un hijo"
לָ֠כֵן יִתֵּ֨ן אֲדֹנָ֥י ה֛וּא לָכֶ֖ם אֹ֑ות הִנֵּ֣ה הָעַלְמָ֗ה הָרָה֙ וְיֹלֶ֣דֶת בֵּ֔ן וְקָרָ֥את שְׁמֹ֖ו עִמָּ֥נוּ אֵֽל .

Las diferencias entre estas versiones pueden ser vistas también incluyendo los manuscritos hebreos más antiguos del Libro de Isaías, los rollos encontrados en Qumrán, especialmente el texto completo 4Q55 (Qa).[3]

Las principales diferencias son:

  1. Aunque tanto en el texto masorético como en la Septuaginta quien da la señal es "el Señor" ('אֲדֹנָ֥י adonai o Κύριος kyrios). El rollo de Qumrán se refiere a él como YHWH.[4] La Septuaginta traduce muchas veces YHWH (Yahvéh o Jehová en las biblias en castellano), como "el Señor", por considerar que no hay un equivalente griego al nombre de Dios "es el que es" y parece que la forma de Qumrán es la original.
  2. Tanto el texto masorético como la Septuaginta anteceden el versículo con "...el mismo Señor os dará señal: he aquí..." Sin embargo en los rollos de Qumrán faltan las palabras equivalentes a "una señal: he aquí", lo cual podría ser una laguna[2] o podría leerse "el mismo Yahvé mismo os dará, una joven ha concebido y dará a luz un hijo".
  3. El hebreo ha'almah הָעַלְמָ֗ה se traduce en la Septuaginta como παρθένος parthenos ("virgen"). Para muchos comentaristas este es simplemente un error, porque ha'almah significa literalmente "una joven". Sin embargo algunos comentaristas discrepan y creen que la traducción es correcta, por el contexto: Ireneo de Lyon argumentó que en cuanto la traducción griega de Isaías fue hecha en Alejandría mucho antes de la aparición del cristianismo, es ese el significado aceptado anteriormente por los expertos judíos y no hay por qué cambiar la traducción.[5] Para Orígenes es obvio que los traductores judíos creyeron que aquél que sería llamado "Dios con nosotros" requería ser concebido de una virgen y consideraban que ha'almah en ese caso significaba "virgen" y no una joven en general;[6] por lo cual no hicieron una traducción literal sino contextual. Hugues Cousin, quien estima que la traducción griega de Isaías ocurrió hacia el 150 a. C., da varios ejemplos que muestran que la Septuaginta traduce reptidamente ha'almah como parthenos, sin que ello implique el significado actual de "virgen"[1] .
  4. La traducción (y versión con puntuación masorética) más probable del הרה es, "ha concebido", en tiempo perfecto (pasado), pues el imperfecto (futuro), "concebirá", requeriría un prefijo si la conjugación fuera regular, aunque porque los verbos guturales terminados en h tienen muchas excepciones[7] y como la forma con puntuación masorética הָרָה harah es posterior, varios traductores mantienen el futuro[2] .
  5. Mientras que en el texto masorético es la mujer la que da el nombre a su hijo (Genesis 4:1-25), en la Septuaginta es el oyente o lector ("tú") quien dará el nombre al hijo de la joven. En la versión griega citada en Mateo 1:23 el nombre lo ponen "ellos"[1] . En los rollo de Qumrán, podría leerse "él se llamará" o "será llamado"[4] .
  6. En el texto masorético se lee immanu el עִמָּ֥נוּ אֵל' "Dios con nosotros" mientras que el los rollos de Qumrán, el nombre, Immanuel, está escrito como una sola palabra[8] . Aunque en este caso no varía el significado, esta diferencia atestigua frente a las diferencias entre la versión masorética y las más antiguas.

[editar] Política de la época

Israel estaba —en el siglo VIII a.C— atrapada entre las dos grandes potencias del mundo de su época: Babilonia y Egipto. Era un país pequeño y débil que se debatía en su papel de tapón entre las dos grandes esferas dominantes.

Para su fortuna, ambas estaban en decadencia. Sin embargo, otro gran poder estaba apareciendo en la escena geopolítica del Asia de 700 a. C.: el imperio asirio. Sargón II había saqueado a todas las civilizaciones circundantes y poco faltaba para que se autodenominara "Señor del Mundo". Ahora, las únicas vallas entre Asiria y su gran enemigo, Egipto, eran los pequeños reinos independientes de Edom, Filistea, Amón, Moab, Damasco, Hamat, Samaria... y Jerusalén.

Así como Amós y su continuador Oseas predicaron en Israel, Isaías decidió profetizar en Judá. En realidad, Israel había caído en decadencia luego del reinado de Jeroboam II y, tras la toma de Samaria (722 a. C.), en la práctica ya no existía. Las tribus hebreas que habían querido separarse de Judá habían sido deportadas.

Estos acontecimientos podían denominarse "ajenos" a Judá, pero inevitablemente repercutían allí. Luego del reinado benévolo, próspero y pacífico del rey Jotán (740-736 a. C.), degradado por la relajación de las costumbres de las clases dirigentes de la sociedad, comenzó una larga serie de enfrentamientos entre Judá e Israel que continuaron bajo el rey Acaz. El mismo Isaías narra cómo este soberano, agobiado por las amenazas de varios ejércitos aliados contra él, despreció el auxilio de Yahvéh para pedir ayuda a Sargón, motivo por el cual la deidad lo castigó severamente (Is. 7:2-16).

El profeta intervino en la política interna de la corte de Acaz para apartarlo del torcido camino en que se estaba internando, aliándose con los asirios en la así llamada "Guerra Siro-efraimita". Logrado su objetivo, el vocero de Dios se alejó de la corte para regresar solamente cuando Acaz fue reemplazado por Ezequías (716-687 a. C.).

El profeta Isaías tuvo también influencia en la política internacional: enemigo de los egipcios, preconizó mantener la alianza con los asirios cuando un sector de la sociedad hebrea pretendió asociarse con el faraón.

[editar] Ambiente religioso

Como fue una constante en la historia israelita, la afluencia de riquezas y la llegada del bienestar precipitó una crisis de idolatría bajo el reinado de Jotán. Más tarde, Acaz intentó, mediante el sincretismo religioso, asimilar al Dios judío con otros extranjeros. Fue capaz de sacrificar su hija al dios Moloch e incluso de introducir rituales paganos en el Templo.

Ezequías, por el contrario, comenzó su gobierno con una gran reforma religiosa que expulsó el paganismo y restauró el culto verdadero de Yahvéh que había sido atropellado por sus antecesores. La destrucción del reino de Israel llevó a Jerusalén a todos los sacerdotes del norte que huían del invasor, lo que produjo, bajo este rey, la fusión y asimilación de las costumbres religiosas de ambos reinos en la capital meridional.

[editar] Realidad social

El ambiente social en tiempos de Isaías sigue tal cual como nos lo describen los profetas menores Amós y Oseas: se había constituido una poderosa clase social de nuevos ricos —propietarios y latifundistas— cuyas tierras se extendían por interminables distancias. Esta clase oligárquica se había establecido gracias a la prosperidad comercial generada durante los reinados de Jotán en Judá y de Jerboam II en Israel.

[editar] Estructura del libro

El Libro de Isaías se encuentra dividido en dos partes perfectamente diferenciadas (la segunda dividida a su vez en dos), separadas por un apéndice histórico. Este último consiste en dos capítulos tomados de II Reyes (2R. 18-20).

Los contenidos podrían describirse de la siguiente manera:

  • Primera parte:
    • Noticias biográficas (Is. 6:1-13; 8:1-4; 7:1-16 y 20:1-6)
    • Promesas y amenazas contra el reino de Judá (Caps. 1-12)
    • Oráculos contra pueblos extranjeros (13-23)
    • Profecías apocalípticas sobre el Juicio Final (24-27)
    • Más amenazas (28-33)
    • La sección llamada "Pequeño Apocalipsis" (34-35)
  • Segunda parte
    • Primera sección: promesas para los exiliados en Babilonia (40-55) y cánticos del Siervo de Yahvéh
    • Segunda sección: promesas para los dolientes de Sion (55-66)

Especialmente en esta última sección, Isaías explica por qué la salvación tarda en llegar, pero asegurando que Sión y Jerusalén llegarán a ser los centros religiosos más grandes del mundo y que gentes de todas las naciones llegarán a ellas en peregrinación solemne.

[editar] Autoría y atribución

El Libro de Isaías, largo y complejo como es, no pudo haber sido escrito de un tirón. Los especialistas consideran evidente que la obra se fue formando a lo largo de muchos años, con partes provenientes de tiempos y lugares muy distintos.

Isaías desempeñó su ministerio profético durante más de cuarenta años: ¿fue él el compilador de tantos y tantos fragmentos distintos o en verdad escribió todo el libro, que hoy nos parece dividido y fragmentario gracias a la intervención de escribas posteriores que lo modificaron hasta dejarlo irreconocible?

No se puede contestar con certeza a estas preguntas, hay diversas hipótesis y muchos críticos, incluso católicos y protestantes, creen que el libro "no fue escrito por un solo hombre, sino por tres". A falta de nombres mejores, se conoce al primer autor como "Proto-Isaías"", al segundo como "Deutero-Isaías" y se llama al tercero "Trito-Isaías". Es por ello que es frecuente hallar en la bibliografía alusiones al "segundo Isaías" o al "tercer autor de Isaías", por ejemplo.

[editar] Tres Isaías

La primera parte del libro es obra de un poeta y está escrita con estilo brillante, precisión, composición armoniosa e imágenes novedosas. Los críticos coinciden en que este autor redactó con seguridad los capítulos 1 a 12, 15 a 24 y 33 a 35 , en tanto que se discute sobre la autoría del resto del libro. Los capítulos 36 a 39 están escritos en tercera persona y posiblemente fueron redactados por discípulos del primer autor. También podrían ser añadidos posteriores los capítulos 13 y 14, 24 a 27 y 33 a 35. La segunda parte del libro, capítulos 44 a 55, es muy diferente al resto.[9] El tercer Isaías es probablemente un autor postexílico[10] y se le atribuyen especialmente los capítulos 56, 68 y 66[9] (después del 538 a. C.). Ciertos críticos consideran que la introducción y las autobiografías (narradas en primera persona) no pertenecen a ninguno de los tres autores principales, sino que parecen haber sido añadidas por un redactor postexílico.

Así y todo, el padre Pedro Franquesa, profesor de Antiguo Testamento, manifiestamente afirma que los primeros 35 capítulos pertenecen a la pluma del Isaías histórico original (con algunas reservas).[11]

[editar] Apertura del debate

El rabino Joseph H. Hertz (1872 - 1946) afirmó que la cuestión de la autoría del libro no afecta su interpretación por los judíos.[12] La Pontificia Comisión Bíblica (PCB) del Vaticano dictaminó mediante su decreto del 28 de junio de 1908 que la segunda parte del Libro de Isaías no parecía ser obra del Deutero-Isaías sino del primero, pero que a pesar de la opinión de la PCB no era posible descartar de plano la hipótesis de los tres Isaías.[9] El citado decreto expresa que esa teoría no podía enseñarse hasta que fuera completamente demostrada, pero dejó en libertad a los científicos particulares para que la pongan a prueba e investiguen como deseen. Desde que la PCB se pronunció al respecto, se han ido acumulando las pruebas en favor de la falta de autenticidad de largos pasajes del libro (desde el capítulo 36 en adelante) que, si bien no demuestran la verdad de la teoría de los tres autores, al menos sugieren con indicios firmes que fueron más de uno.

[editar] Argumentos por la unidad de Isaías

A pesar de los cuestionamientos que ha sufrido, la atribución tradicional de toda la obra al profeta Isaías se ve apoyada por diversas fuentes comprobables: la tradición judía, la versión griega de los LXX y la afirmación de Eclesiástico (48:17-25) y los Manuscritos del Mar Muerto, aunque en estos últimos, el libro de Isaías está seccionado en dos rollos diferentes, uno hasta el capítulo 39 y otros desde el capítulo 40,[13] cosidos después de haber sido transcritos, lo cual podría evidenciar su origen dispar.

Por otro lado, existen razones de peso para mantener que el libro de Isaías es obra de un solo escritor. Una de ellas es el uso constante de ciertas expresiones. Por ejemplo, el apelativo divino "el Santo de Israel" aparece doce veces en los capítulos 1 a 39 del libro, y trece veces en los capítulos 40 a 66. Sin embargo, en el resto de las Escrituras Hebreas solo se emplea en seis ocasiones. El uso repetido de esta designación, infrecuente en los demás libros, es una prueba a favor de que hubo un único escritor.

Entre los capítulos 1 a 39 y 40 a 66. En ambas secciones se utilizan con frecuencia las mismas figuras retóricas, como la de una mujer con dolores de parto y un "camino" o una "calzada". También se hace referencia a "Sión" repetidamente: veintinueve veces en los capítulos 1 a 39 y dieciocho en los capítulos 40 a 66. De hecho, en Isaías se menciona a Sión en más ocasiones que en cualquier otro libro de la Biblia. Tales pruebas, según The International Standard Bible Encyclopedia, "imprimen al libro una individualidad que sería difícil de explicar" si hubiera tenido dos, tres o más escritores.

La principal prueba de que Isaías fue obra de un solo escritor se encuentra en otros libros inspirados: las Escrituras Griegas Cristianas. Estas indican claramente que los cristianos del siglo primero creían que el profeta había compuesto la totalidad del libro. Lucas, por ejemplo, habla de un funcionario etíope que estaba leyendo parte de lo que ahora constituye el capítulo 53 de Isaías, el cual, según los críticos modernos, se debe a la pluma del Deutero-Isaías. Sin embargo, Lucas dice que el etíope "leía en voz alta al profeta Isaías" (Hechos 8:26-28).

Otro ejemplo lo hallamos en el evangelista Mateo, quien explica que el ministerio de Juan el Bautista cumplió las palabras proféticas que ahora leemos en Isaías 40:3. Mateo identificó al escritor sencillamente como "Isaías el profeta" (Mateo 3:1-3). En otra ocasión, Jesús tomó un rollo y leyó las palabras que actualmente aparecen en Isaías 61:1-2. Lucas indica en su relato que "se le dio el rollo del profeta Isaías" (Lucas 4:17). En su carta a los Romanos, Pablo cita tanto de las primeras secciones como de las últimas del libro profético, y en ningún momento da a entender siquiera que no las haya redactado una misma persona: Isaías (Romanos 10:16,20;15:12). Es obvio, que los cristianos del siglo primero no creían que el libro de Isaías fuera obra de dos, tres o más escritores.

Veamos también el testimonio de los Rollos del mar Muerto. Muchos de estos documentos antiguos son anteriores a Jesucristo. El manuscrito conocido como el Rollo de Isaías, que data del siglo II a. C. En este documento antiguo, aunque está cosido precisamente en este punto, lo que ahora conocemos como el capítulo 40 empieza en la última línea de una columna, y la oración inicial concluye en la columna siguiente. Está claro que el copista no tenía conocimiento de que en ese punto del libro hubiese un supuesto cambio de escritor o división.

Examinemos el testimonio del historiador judío del siglo I Flavio Josefo. Este no solo señala que las profecías de Isaías acerca de Ciro se escribieron en el siglo VIII a. C., sino también que aquel monarca estaba al tanto de su contenido. "Ciro conoció esto al leer el libro en que Isaías emitió profecías relativas a él y que su autor había legado doscientos diez años antes", escribe Josefo. Según él, es posible que el conocimiento de tales profecías incluso haya contribuido a la buena disposición de Ciro para enviar a los judíos de regreso a su patria, pues señala que a este rey "lo embargó una suerte de ímpetu y pasión por cumplir lo escrito" (Antigüedades Judías, libro XI, cap. I, sec. 2 [5, 6]).

Muchos críticos señalan que del capítulo 40 en adelante se habla de Babilonia como el imperio dominante y de los israelitas como si ya estuvieran en el exilio. Hay que tener en cuenta que aun antes del capítulo 40 se presenta a veces a Babilonia como la potencia mundial dominante. Por ejemplo, en Isaías 13:19 se la llama "la decoración de reinos" o, como lo traduce la Versión Reina-Valera Actualizada, "el más hermoso de los reinos". Estas palabras son claramente proféticas, ya que Babilonia no se convirtió en potencia mundial hasta más de un siglo después. Un crítico "resuelve" esta aparente dificultad afirmando que el capítulo 13 de Isaías pertenece a otro escritor. Pero lo cierto es que en las profecías bíblicas es bastante común que se hable de sucesos futuros como si ya hubieran tenido lugar. Este recurso literario recalca de forma eficaz la certeza del cumplimiento de la profecía en cuestión (Apocalipsis 21:5-6).

[editar] La Escuela Isaiana

Sin embargo, parte de la crítica considera demostrado que toda una escuela de escribas se derivó de la prédica del Isaías histórico[9] . En Isaias 8:16;9:1, el mismo libro habla de la inteligencia de los discípulos del profeta en contraposición a la ignorancia de las masas populares que le respondían con la indiferencia.

La existencia de una "Escuela Isaiana" de escribas formados y conducidos por Isaías puede, entonces, entenderse como una solución intermedia al enigma de la autoría: ni un autor único ni tres autores independientes. La segunda y la tercera partes del Libro de Isaías muy bien pueden haber sido escritas por dos de sus discípulos luego de la muerte del profeta.

Esta teoría se apoya en la lógica y se encuentra actualmente muy extendida entre amplios sectores de los estudiosos.

[editar] Mensajes contenidos en el libro

El castigo de Jehová contra el pueblo infiel es una de las ideas centrales del Libro de Isaías. Es el único y verdadero creador del mundo y por lo tanto dueño del mismo; ha hecho una alianza indisoluble con el pueblo de Israel y, al verla traicionada, ha llamado con un silbido a los ejércitos egipcios y asirios —como se llama a un perro— para que castiguen en Su nombre a los impíos.

Los puntos fundamentales que recalca el libro son los siguientes:

  • Dios es santo e Isaías Su profeta;
  • Las tribulaciones del pueblo son consecuencia de sus pecados;
  • El verdadero judaísmo saldrá de los sobrevivientes a este castigo;
  • Isaías canta para las generaciones sucesivas la gloria de este renacimiento;
  • Sólo Dios salvará a Israel y no las alianzas políticas;
  • La injusticia social es repugnante a los ojos del Señor; y
  • La justicia perfecta sólo se logrará después de la llegada del Mesías.

[editar] Mesianismo en Isaías

Se trata del más mesiánico de los profetas: uno de los puntos centrales alrededor de los que giran sus ideas es que la verdadera paz, la justicia y la equidad solo serán accesibles al ser humano cuando llegue el Mesías.

La profecía isaiana habrá de cumplirse inexorablemente:

  • El Mesías será descendiente de la Casa de David (Is. 9:6 y 11:1-10);
  • Reinará sobre Judá (8:8;
  • Nacerá de una virgen (7:14);
  • Será Dios entre nosotros (7:14; 8:8-10;9;1-6); y
  • Fundará un imperio de paz (11:1-9).

[editar] Influencia en el cristianismo

Algunos pasajes del libro de Isaías han conocido una gran fama debido a su uso en la teología cristiana. Son famosos, en particular:

[editar] Referencias

  1. a b c Cousin, Hugues (1992) La Biblia griega, Los Setenta: 81. Traducción Alfonso Ortiz. Estella (Navarra): Verbo Divino.
  2. a b c Miller, F.P. The Translation of the Great Isaiah Scroll
  3. Miller, Fred P. (2001) Great Isaiah Scroll
  4. a b Miller F.P. Column VI The Great Isaiah Scroll 6:7 to 7:15
  5. Irenaeus Book III Chapter XXI.
  6. Origen Contra Celcus XXXV.
  7. Analysis of the Biblical Hebrew of Isaiah 7:14
  8. Miller F.P. Chapters 7-8 Assyrian Destruction of Israel is Not the End God Will Bring the Messiah to the Same Territory and the Same Restored People
  9. a b c d De Vaux, R. "Introducción a los profetas. Isaías"; Biblia de Jerusalén: 987-988. Bruxelles: Desclée de Brouwer, 1971.
  10. Croatto, José Severino (1998) "La inclusión social en el programa del tercer Isaías"; Revista Bíblica (60):91-110.
  11. Sagrada Biblia, Edición Manual, traducida por por Pedro Franquesa y José María Solé, misioneros claretianos. Barcelona: Editorial Regina, 1968.
  12. "This question can be considered dispassionately. It touches no dogma, or any religious principle in Judaism; and, moreover, does not materially affect the understanding of the prophecies, or of the human conditions of the Jewish people that they have in view." -Rabbi Joseph H. Hertz
  13. Miller, F.P. Column XXXIII The Great Isaiah Scroll 40:2 to 40:28


Los manuscritos del Mar Muerto

Manuscritos del Mar Muerto

 
Fragmento de los manuscritos en el Museo Arqueológico de Ammán.

Los Manuscritos del Mar Muerto o Rollos de Qumrán (llamados así por hallarse los primeros rollos en una gruta situada en Qumrán, a orillas del mar Muerto) son una colección de casi 800 escritos de origen judío, escritos en hebreo y arameo por integrantes de la congregación judía de los esenios, y encontrados en once grutas en los escarpados alrededores del mar Muerto.

 

[editar] Descubrimiento

Cuevas cercanas a Qumrán.

Los primeros siete rollos fueron encontrados en 1947 por Jum'a y su primo Mohammed ed-Dhib, dos pastores beduinos de la tribu Ta'amireh en una cueva de Qumrán.

Se cuenta que utilizó algunos en una hoguera para calentarse, al carecer del conocimiento de la importancia del hallazgo. Estos rollos fueron vendidos (troceados, para aumentar su precio) a un anticuario en el mercado local, extraviándose un tiempo algunos en Egipto y otros en los Estados Unidos.

Posteriormente se publicaron copias de los rollos, causando un masivo interés en arqueólogos bíblicos, cuyo fruto sería el hallazgo de otros seiscientos pergaminos, y cientos de fragmentos.

Lo más importante de este hallazgo es su antigüedad, que permite estudiar importantes fuentes teológicas y organizativas del judaísmo y del cristianismo. La mayoría de los manuscritos datan de entre los años 250 a. C. y 66 d. C., estando entre ellos los textos más antiguos de que se dispone en lengua hebrea del Tanaj o Antiguo Testamento bíblico. Se cree que fueron ocultados por los esenios debido a las revueltas judías contra los romanos en esos años.

[editar] Biblioteca

Entre los manuscritos se encuentran:

  • Los libros del Tanaj, incluido una versión más extensa del Libro I de Samuel, con la excepción de Ester, así como los deuterocanónicos como el Sirácida y el Libro de Tobías;
  • Estudios sobre cada libro de la Escritura, desde un punto de vista esenio;
  • Los manuales, reglamentos y oraciones propias de la comunidad que habitó el sitio, entre los cuales destaca el Documento de Damasco, que ya había sido encontrado en 1896 en el depósito de una sinagoga, en una versión manuscrita por los karaitas del siglo IX.
  • Un rollo de cobre con cuestiones contables y relativas a la localización de determinados tesoros.
  • Diversos textos religiosos intertestamentarios como:

El traductor de estos manuscritos, Florentino García Martínez, escribió que, con la única excepción de rollo de cobre, se trata de una "biblioteca sectaria", pues los rollos forman un conjunto articulado de concepciones teológicas, escatológicas, morales y éticas (1992:36-39). Las normas de la comunidad citan y hacen referencia a todos los textos bíblicos, apócrifos y seudoepigráficos encontrados, de manera que estos sustentan a aquellas, que a su vez se consideran intérpretes de textos inspirados que están en la "biblioteca". El uso del antiguo calendario hebreo por la comunidad, claramente diferente al oficialmente vigente en el siglo I, distingue a la biblioteca de los textos de otras corrientes judías, como los fariseos.

[editar] Concepciones

Las concepciones de los miembros de esta comunidad chocan con las de los poderes sociales. En el comentario esenio de Habacuc (1Qp Hab VII:2-5), rendir culto a las armas e insignias de guerra se considera sinónimo de idolatría, tal como lo expone Jeremías 7:18 acerca del culto al ejército: "Los hijos recogen leña, los padres prenden fuego, las mujeres amasan para hacer tortas al ejército y se liba en honor a otros dioses para exasperarme", dice en las versiones hebreas y manuscritos griegos Sinaítico y Vaticano, los más antiguos. Este versículo fue modificado tardíamente por la Vulgata latina y a posteriori por el griego Alexandrino en el siglo V d. C., que colocan en 7:18 en vez de "ejército", las palabras "Reina de los Cielos", tomadas del capítulo 44 (17-25), tal vez por temor a enfrentar el viraje de la jerarquía de la iglesia oficial en favor de los ejércitos imperiales, en contra de los primeros cristianos.

En el Documento de Damasco, (IX:1-6,9) insiste en que no se debe tomar venganza y sólo Dios puede vengar y repite como Pablo (Romanos 12:19) "no te harás justicia por tu mano", una cita del Testamento de los Doce Patriarcas (Gad 6:10). Contra el derecho de gentes romano y la propia costumbre del Antiguo Testamento, el mismo Documento (XII:6-7) declara: "ninguno extienda su mano para derramar sangre de alguno de los gentiles por causa de riqueza o ganancia, ni tampoco tome nada de sus bienes".

Otro escrito de Qumrán (1Q27:9-10) dice:

¿No odian todos los pueblos la maldad? Y sin embargo todos marchan de su mano. ¿No sale de la boca de todas las naciones la alabanza a la verdad? y sin embargo ¿Hay acaso un labio o una lengua que persevere en ella? ¿Qué pueblo desea ser oprimido por otro más fuerte que él? ¿Quién desea ser despojado abusivamente de su fortuna? Y sin embargo ¿cuál es el pueblo que no oprime a su vecino? ¿Dónde está el pueblo que no ha despojado la riqueza de otro?".

Se aclara así la separación entre la visión esenia y el nacionalismo celota. De ninguna manera los esenios veían una alternativa contra Roma en el establecimiento nacional judío oficial.

Se aclara también el papel de los fariseos, quienes en los Evangelios posteriores se presentan como símbolo de severidad o celo por la ley; mientras en realidad eran liberales legalistas, de "interpretaciones fáciles", que "cuelan el mosquito pero dejan pasar el camello" (Mateo 23:24); el camello es el rico Mateo 19:24).

Los fariseos cambiaban los preceptos de Dios por sus tradiciones (Marcos 7:9-13); declaraban santos sus bienes para no darlos solidariamente, inventaban sistemas para burlar los Jubileos (en los que había que devolver la tierra a quienes la habían perdido) y los años sabáticos (en los que se debían perdonar las deudas) y evadir todos los compromisos con los más necesitados. Así, permitían declarar cosa sagrada aquello con que se debía auxiliar a los ancianos, para evitar donárselo (Mateo 13:3-6). En cambio, el Documento de Damasco ordenó a los esenios que nadie declarara sagrado nada de su propiedad (XVI 16).

Doctores fariseos, como el rabino Hillel (presidente del sanedrín, quien murió el 10 a. C.) ingeniaron soluciones para evadir la condonación de deudas de los años sabáticos y la reforma agraria de los jubileos, dispuestas para recomponer la equidad social cada 7 años (año sabático) y cada 50 años (Jubileo).

Según S. W. Baron, el rabino Hillel se inventó el prosboul para transferir las deudas al tribunal y no perdonarlas cuando era debido. Los reyes —especialmente los Herodes— atropellaron a los campesinos con tributos: el campesino se obligaba con deudas para pagarlos y luego perdía la tierra y hasta la libertad.

Los fariseos eran realmente "celosos de la riqueza" (Lucas 16:14 y Reglamento de la Comunidad de Qumrân XIX:2) y enfatizaban en una observancia ritual del sábado y no en el amor al prójimo. Mientras los fariseos ("vosotros" Mateo 12:11) permitían que un sábado se sacara de un pozo a una res accidentada, para salvar una propiedad, se oponían a curar a las personas en sábado. Los esenios, como escribieron en el Documento de Damasco (XI:12-15), se oponían a preocuparse por las riquezas el sábado, o a mandar a los criados a cuidar de ellas. Si a un rico se le caía una vaca al pozo, mandaba a un trabajador a sacarla, así fuera Sábado, pero un pobre no tenía suficientes vacas para no encerrarlas el sábado o no tenía ninguna. En cambio, "un hombre pobre o rico podía accidentarse un sábado y en ese caso, los esenios mandaban quitarse las ropas y rescatar con ellas a la persona que hubiera caído al agua inmediatamente, el mismo sábado", (4Q 265, f.1, c.II:6-7).

Contra la hipocresía y el legalismo característico de una vida de burla a la voluntad de Dios, se propusieron el amor y la misericordia, que varios apócrifos intertestamentarios muestran como la característica por excelencia de Dios.

[editar] Relaciones con el cristianismo primigenio

El estudio del contenido y significado de los Manuscritos del Mar Muerto, ratifica con profundidad la relación entre el cristianismo primitivo y los israelitas que esperaban el Reino de Dios, enfrentados a los sacerdotes y escribas fariseos y saduceos, las castas dominantes judías, que los persiguieron (como atestiguan repetidamente los mismos manuscritos).

Sin embargo no se puede confundir a los esenios autores de estos manuscritos con los cristianos. Con frecuencia se trató de identificar a Jesús de Nazaret con el Maestro de Justicia que fundó la congregación esenia autora de los manuscritos, pero el nombre de Jesús no se menciona allí ni una sola vez, ni siquiera mediante alusión o clave y tanto los análisis de la antigüedad de los rollos encontrados, como los estudios arqueológicos y el análisis histórico muestran que el Maestro de Justicia vivió a comienzos del siglo II antes de Cristo.

Otra cosa es la evidencia real de que algunas enseñanzas de los manuscritos son similares o antecedentes teológicos de las aparecidas posteriormente en el Evangelio de Juan y otros libros del Nuevo Testamento.

Se puede afirmar entonces que los manuscritos y especialmente la corriente espiritual y el testimonio de vida de los esenios autores del Manuscritos del Mar Muerto fueron una fuente del cristianismo primitivo y prepararon en el desierto el camino de Jesús. La propia vida de Juan Bautista en las cercanías de Qumrán, podría llegar a interpretarse como un elemento que preparó el camino para el mensaje del nazareno.

¿Vivían cristianos juntos con esenios y luego se separaron? El hecho es que Pablo escribió que fue al Desierto y volvió a ese Damasco, completando tres años (Gálatas 1:17-18), tiempo de iniciación y prueba de los esenios, tanto según Flavio Josefo como según los Manuscritos del Mar Muerto (1QS VI 14-23): primer año, tiempo de iniciación e instrucción para la afiliación provisional y dos años de prueba.

Los esenios de Damasco, como la oposición galilea y los celotas de Masada, enfatizaron su disidencia celebrando las fiestas religiosas con un calendario diferente al oficial: el antiguo hebreo, de origen cananeo o amonita (Morgenstern 1955), dispuesto en El Libro de los Jubileos, el Libro de Enoc, 4Q 327 y el "Rollo del Templo" (una serie de disposiciones para las fiestas y sacrificios).

Así, Jesús celebró su última cena en Pésaj según el calendario de Damasco (Jaubert 1957; ver: Mateo 26:17-20; Marcos 14:12-17; Lucas 22:7-14). Era un martes por la noche según nuestro punto de vista o el inicio del miércoles según el punto de vista judío y no un jueves como dice la tradición. Luego, Jesús murió el día (miércoles o tal vez un jueves) en cuya noche se celebraba la cena de la Pascua oficialista (Juan 18:28,39; Juan 19:31) según el calendario lunar (de origen babilónico-griego), rechazado por la Comunidad de Qumrân y por los Rollos.

Jesus habría sido así el Cordero sacrificado para la Pascua oficial, pero él celebró la Pascua según el calendario esenio, que además es el mismo que siguen la mayoría de los libros del Tanaj, por ejemplo Ezequiel (no así Ester que no ha sido encontrado en Qumrán). Como demostró Jaubert (1953), el calendario esenio era el observado por los redactores sacerdotales de las Crónicas y por el Pentateuco y, se usó en Judea durante toda la época de la hegemonía persa y según Barthélemy (1955), hasta que comenzó la época helénica.

Las disputas por el calendario no estaban aisladas de las cuestiones más candentes de la época, sino que simbolizaban el debate sobre el seguimiento a la voluntad de Dios en la vida social y política. Así, el Libro de los Jubileos no se limita a proclamar un calendario, sino que abiertamente ataca a la monarquía y dice (11: 2) que la corrupción de los descendientes de Noé se hizo evidente porque propiciaron el dominio de un hombre sobre los otros, establecieron la monarquía e hicieron la guerra de una nación contra otra. Gira en torno al Jubileo, institución socioeconómica que expresa el amor mutuo que Dios quiere entre el pueblo y afirma (23:21) que quienes son movidos por la riqueza y la avaricia no invocan a Dios con justicia y verdad (ver Juan 4:23 y 4Q176).

Aparte de estos detalles y su interpretación, los Manuscritos del Mar Muerto son claves para la comprensión más clara de cómo se desarrollaron el cristianismo y el judaísmo. Evidencian un judaísmo distinto al oficial de entonces y de hoy y establecen un temática que sería fundamental en el origen del cristianismo.

Diferentes escritos de Qumrán enfatizan temas claves resaltados por Jesús y los cristianos:

  • la Nueva Alianza (Documento de Damasco VI:19 Mateo 26:28);
  • la venida del Hijo del Hombre, el Hijo de Dios, llamado Hijo del Altísimo (4Q246), que expiaría por los pecados de los demás (4Q540; Documento de Damasco XIV:19)
  • el Mesías engendrado por Dios (1Q28a) y a la vez Siervo Sufriente (4Q381, 4Q540);
  • el Espíritu Santo (1QHa XX; Documento de Damasco II:12, VII:4, 4Q267);
  • el "Pozo de Agua Viva" (1QHa XVI);
  • bautismo, tiempo en el desierto después de la conversión (4Q414);
  • Cena Sagrada de pan y vino (1Q28a; 1QS VI);
  • el sacerdocio de Melquisedec y su identificación con el Mesías (11Q13; Hebreos 7);
  • Rechazo a todo celo por la riqueza material
(Regla de la Comunidad XI:2 con Lucas 16:4; 4Q267,2,II con 1Timoteo 6:10). Condena del saqueo y explotación (4Q267,IV; 4Q390);
  • Los hijos de la Luz (Regla de la Comunidad III:13, 4Q260)
  • Justificación por la Fe y salvación por la Gracia (1QH V; 11Q5 XIX);
  • Humildad, pobreza de espíritu (1Q33 XIV; 4Q491), bienaventurados los humildes (Mateo 5:3-4, 11Q5, 1QHa VI), "responder humildemente al arrogante" (Mateo 5:40);
  • Caridad, amor, compartir (4Q259 III; 4Q267 18 III);
  • La imperfección de los juicios humanos en contraste con la Justicia divina, rechazo a la venganza humana (4Q269 19, 21;&version=61; Romanos 12:17, 19, 21); no dar a un hombre la recompensa del mal", ni hacer justicia por cuenta propia (Documento de Damasco IX:9, 4Q269) sino responder al mal con bien (Regla de la Comunidad X:17-18, 4Q258);
  • perdón para quien se convierte (Regla de la Comunidad X:20)
  • corrección fraterna mutua (1QS V; 5Q12 Mateo 18:15-17); confesión (Santiago 5:16) y enmienda mejor que sacrificio de animales (1QS IX);
  • La caída de los reyes de la tierra (1QM XI), el Tiempo del Juicio, la Nueva Jerusalén (2Q24; 5Q15);
  • La comunidad de amor (1QS II) y fe como templo de Dios;
  • Rechazo al repudio de la esposa (Documento de Damasco IV:21; 4Q271);
  • Condena de interpretaciones "fáciles" (4Q169) de la Palabra de Dios, rechazo a cambiar la Palabra de Dios por las tradiciones humanas... (Mateo 15:3-9)
  • Denuncia de la hipocresía de los fariseos (1QHa XII) y de las prácticas de los saduceos (1Q14; 4Q162):
Ellos buscaron interpretaciones fáciles, escogieron ilusiones, buscaron brechas; eligieron el cuello hermoso, justificaron al culpable y condenaron al justo; transgredieron la alianza, quebrantaron el precepto, se unieron contra la vida del justo, su alma aborreció a todos los que caminan con rectitud, los persiguieron con la espada y fomentaron la disputa del pueblo. (Documento de Damasco I:18-21, 4Q267)

Creían en la resurrección (1QH 1:29,34; 4Q521). Aunque al revisar el tratamiento de estos temas, parece claro que los rollos de Qumrán no fueron escritos por los cristianos, es imposible sostener que no tienen nada que ver con el cristianismo primigenio, cuyo camino indudablemente fue allanado de alguna forma por los esenios.

Este es el tiempo de preparar el camino en el desierto (4Q258)
Se separan de en medio del domicilio de los hombres de iniquidad, para marchar al desierto para abrir allí el camino de Aquel. Como está escrito: "en el desierto, preparad el camino de ***, enderezad en la estepa una calzada para nuestro Dios" (1QS VIII Lucas 3:2-11)
Pues los cielos y la tierra escucharán a su Mesías, y todo lo que hay en ellos no se apartará de los preceptos santos. ¡Reforzaos, los que buscáis al Señor en su servicio! ¿Acaso nos encontraréis en eso al Señor, todos los que esperan en su corazón. Porque el Señor mirará a los piadosos y llamará a los justos, y sobre los pobres posará su Espíritu, y a los fieles los renovará con su poder. Pues honrará a los piadosos sobre el trono de la realeza eterna, liberando a los prisioneros, dando la vista a los ciegos, enderezando a los torcidos. Por siempre me uniré a los que esperan. En su misericordia Él juzgará y a nadie le será retrasado el fruto de la obra buena.; y el Señor obrará acciones gloriosas como no han existido, como Él lo ha dicho, pues curará a los malheridos, y a los muertos los hará vivir, anunciará buenas noticias a los humildes, colmará a los indigentes, conducirá a los expulsados y a los hambrientos los enriquecerá.
(4Q521;Lucas 4:17-22; Mateo 11:2-6)

Los textos descubiertos en Qumrán podrían mostrar entonces, antecedentes inmediatos del Evangelio.

[editar] Traducción

Los Manuscritos del Mar Muerto pueden leerse en castellano en:

  • García Martínez, Florentino (editor y traductor); Textos de Qumrán; Editorial Trotta, Madrid, 1992 (6ª edición 2009). Traducciones: p.p. 45-480; listado: 481-518.- ISBN 978-84-87699-44-3

[editar] Bibliografía

  • Burrows, Millar; Los Rollos del Mar Muerto. Fondo de Cultura Económica: México, 1959.
  • Casciaro Ramírez, José M.; Qumran y el Nuevo Testamento. EUNSA: Pamplona (Navarra), 1982. ISBN 978-84-313-0751-6
  • Cullmann, Oscar; Jesús y los Revolucionarios de su Tiempo. Herder: Barcelona, 1980. ISBN 978-84-254-1130-4
  • Daniélou, Jean; Los Manuscritos del Mar Muerto y los Orígenes del Cristianismo. Ediciones Criterio: Buenos Aires, 1959.
  • Gélin, Albert; Los pobres de Yavé. Colección BIBLIA 64, Ediciones Cristianas del Azuay: Iglesia de Cuenca, 1994.
  • Paul, André; Intertestamento. Cuadernos Bíblicos 12, Editorial Verbo Divino: Estella, 1979. ISBN 84-7151-221-1
  • Piñero, Antonio y Dimas Fernández-Galiano (eds.); Los manuscritos del Mar Muerto. Balance de hallazgos y de cuarenta años de estudios. Ediciones El Almendro de Córdoba, 1994. ISBN 84-8005-017-9
  • Stegmann, Hartmut. Los Esenios, Qumran, Juan Bautista y Jesús. Editorial Trotta: Madrid, 1996. ISBN 84-8164-077-8
  • Trebolle, Julio; Paganos, Judíos y Cristianos en los Textos de Qumran. Editorial Trotta: Madrid, 1999. ISBN 84-8164-311-4
  • VanderKam, James y Peter Flint (traducción de Andrés Piquer, Pablo Torijano); El significado de los rollos del Mar Muerto. Su importancia para entender la Biblia, el judaísmo, Jesús, y el cristianismo. Colección: Estructuras y Procesos. Religión. Madrid: Editorial Trotta, 2010. ISBN 978-84-9879-091-7
  • Varios; "Apocalíptica: Esperanza de los Pobres"; Revista de Interpretación Bíblica Latinoamericana Nº 7. Editorial DEI: San José, Costa Rica y Ediciones Rehue: Santiago, Chile, 1992.
  • Vermès, Géza; Los Manuscritos del Mar Muerto: Qumrán a distancia. Muchnik: Barcelona, 1994. ISBN 84-7669-217-X
  • Vidal Manzanares, César; Los Documentos del Mar Muerto. Alianza Editorial: Madrid, 1993. ISBN 84-206-9680-3
  • Yadin, Yigael; Masada. La fortaleza de Herodes y el último bastión de los zelotes. Ed. Destino: Barcelona, 1986. ISBN 978-84-233-0537-7

[editar] Enlaces externos

Isaias el principe de los profetas

Isaías (profeta)

 
Profeta Isaías, obra de Miguel Ángel.

Isaías יְשַׁעְיָה Yeshayaáh (Yahveh es salvación) fue uno de los profetas de Israel del Siglo VIII a. C., que profetizó durante la crisis causada por la expansión del imperio Asirio. Escribió por lo menos la primera parte del libro de la Biblia que lleva su nombre. Nació probablemente en Jerusalén 770-760 a.c y estaba emparentado con la familia real (parece que fue Primo de Ozías según la tradición talmúdica. Por sus propias declaraciones se sabe que estuvo casado con una profetisa y tuvo dos hijos.

Hijo de Amos, se le considera uno de los profetas mayores (lo cual depende exclusivamente de lo extenso del libro escrito). Se estima que el ministerio profético de Isaías llegó a durar cerca de medio siglo, desde el año que terminaba Azarías, rey de Judá, posiblemente hasta los tiempos de Manasés. Según los apócrifos Vida de los Profetas (1:1) y Ascensión de Isaías (5:11-14), murió aserrado durante la persecución provocada por el rey Manasés, a lo cual parece referirse Hebreos 11:37.

Isaías fue un firme opositor a la política de alianza de los reyes de Judá con los imperios y llamó a confiar en la alianza con Yahveh. En particular se opuso al protectorado de Asiria que el rey Acaz propició para enfrentarse a los reyes de Damasco e Israel (norte). El rey Ezequías quiso contrarrestar la hegemonía asiria, aliándose con Egipto a lo que también se opuso Isaías, pero cuando las tropas asirias de Senaquerib sitiaron Jerusalén, Isaías apoyó la resistencia y anunció la ayuda de Yahveh y la ciudad se salvó.

Su obra muestra que era un gran poeta, con estilo brillante, precisión, composición armoniosa e imágenes novedosas. Los críticos coinciden en que es el autor de los capítulos 1 a 12, 15 a 24 y 33 a 35 del Libro de Isaías, en tanto que se discute sobre la autoría del resto del libro. Los capítulos 36 a 39 están escritos en tercera persona y posiblemente fueron escritos por sus discípulos.

La segunda parte del Libro de Isaías, capítulos 44 a 55, conocida como Libro de la Consolación de Israel, es muy diferente a la primera y no nombra en ninguna parte a Isaías. El escenario de estos capítulos finales supone que Jerusalén ha sido asolada, el pueblo está cautivo en Babilonia y está actuando Ciro, el Rey persa, cuya gesta causará la liberación de los cautivos. El estilo es más oratorio y repetitivo que la primera parte. El contenido registra una mayor elaboración teológica. Es entonces probable que estos capítulos finales sean obra de un autor anónimo al final del Destierro, después del 560 a.C. Como dato curioso, en el rollo de Isaías encontrado entre los Manuscritos del Mar Muerto, las dos partes están cosidas y evidencian así una separación previa.

Los exégetas y estudiosos recalcan sin embargo, que las dos partes del libro de Isaías están unidas por su visión mesiánica:

  • En los capítulos 6 a 12 se anuncia el nacimiento del Emanuel (Isaías 7:14 Dios con nosotros).
  • En la segunda parte (Isaias 42:1-7,49:1-9,50:4-9,52:13,53:12) se presentan los Cánticos del Siervo de Jhvh, seguidor perfecto de Dios que con plena fe sufre para expiar los pecados de su pueblo y es glorificado.

Estudiosos han hecho notar el uso repetido de derivados de נצר en ambas partes del libro de Isaías, es una alusión mesiánica: natser, transcrita Nazer, traducida como "retoño", "vástago", "rama o "renuevo"; y en otros contextos como vigilar, guardar, observar, defender, rodear, preservar (del peligro) o esconder (refugiar). Consideran que a ello se refiere Mateo 2:23 cuando dice que habitó en la ciudad que se llama Nazaret, y así se cumplió lo que fue dicho por los profetas, que había de ser llamado Nazareno (נצר, Notsri).

El cristianismo estima que el Libro de Isaías anunció el nacimiento, sacrificio y gloria de Jesús y además, el alcance universal de la salvación por lo que se considera en algúnas ocasiones como el "Príncipe de los Profetas".


Isaias

Isaías

Isaías es un nombre de origen hebreo, cuyo significado es Yahveh es salvación. Originalmente es יְשַׁעְיָה, Yeshayaáh.

[editar] Biblia

El nombre de Isaías en la Biblia puede referirse a:

[editar] Personas llamadas Isaías

[editar] Isaiah

Isaiah es una variante sajona del nombre Isaías. Este nombre lo llevan: